jueves, 6 de noviembre de 2008

cuentos y mas

AL TRANSCURRIR EL TIEMPO
Por Leydi Cuellar
Existió hace mucho tiempo; una época de enfrentamientos, guerras y violencia las múltiples naciones en el mundo, vivían en conflicto, no conocían el significado de la paz, la justicia , la igualdad, el respeto, la honestidad, la solidaridad, la tolerancia, la verdad, la responsabilidad y la honestidad.
Mientras en la tierra, las personas se insultaban y se destruían unas a otras.
En la oscuridad del mundo, creada bajo los actos inconscientes del ser humano, se reunían, la desigualdad, el odio, la discriminación, la crueldad y la injusticia, para apostar quien sería el primero en gobernar la tierra.
En medio de la discusión de repente una luz resplandeciente desterró la oscuridad y… oh sorpresa, ninguno imaginaba que la: Desigualdad, era una mujer ambiciosa y poderosa, se consideraba mas que los demás y por ello justificaba las diferencias sociales.
La discriminación, fuera un niño, al cual las personas le demostraban su rechazo por no poseer los mismos rasgos, por creer y pensar de forma distinta a los demás.
Que la injusticia, fuera un hombre inmoral, con un solo lema en la vida. “El fin justifica los medios“.
Que el odio, el mas misterioso de todos fueran dos hermanos desilusionados de la vida, uno se llamaba rencor y el otro venganza.
Y la crueldad, un anciana que se había pasado toda su vida, buscando la felicidad, lastimando a personas inocentes.
LA RESIGNACION DEJO QUE CAYERAN EN SUS MAS PROFUNDOS ERRORES.


lunes, 6 de octubre de 2008

escritos

SE ES VIOLENTO POR NATURALEZA O SE APRENDE A SERLO??

Muchos estudiosos han coincidido en que de la naturaleza violenta del hombre se encuentra en la escasez.

La escasez de comida para todos, o de bebida, o de cobijo y abrigo, o la escasez de vacas u ovejas, o el afán por conseguir más que el otro, más monedas de oro, más hembras, mejores armas o más poder es para muchos el origen del comportamiento violento del hombre. Efectivamente no hay otro animal más cruel y sanguinario que el hombre. No hay otro animal que mate por placer, o por desgana o incluso sin motivo. Para Hobbes el hombre era un lobo para el hombre. Es cruel y agresivo por naturaleza. Sin embargo, podemos comprobar que aunque en ocasiones el hombre dé pruebas de lo contrario, el hombre no es sino aquello que se le ha enseñado a ser. El agresivo lo es porque alguien se ha encargado de enseñarle que lo sea, y esa actitud es tan aprendida como aquel que es cariñoso, o simpático, o triste, o sentimental, o tenaz. Otros autores achacan la culpa de la agresividad humana a la frustración. Normalmente una persona que ha sido objeto de un ataque, del tipo que sea, y por la razón que sea no puede devolver el golpe, automáticamente se siente frustrada y descarga esa frustración contra un sustituto ya sea persona o cosa. Si una persona es regañada en el trabajo y no puede defenderse, tengamos la seguridad de que se desquitará gritándole a su mujer o a sus hijos, maltratando a su perro, o dándole patadas a los neumáticos de su coche. Cualquier persona tiene la necesidad de aliviar de alguna forma la tensión acumulada al sufrir algún tipo de agresión. Así la agresividad humana genera una espiral de violencia de inciertas consecuencias. La agresividad genera nueva agresividad en quienes la sufren. Sin embargo en este artículo estamos cayendo en el error de confundir agresividad y violencia. La violencia esta socialmente denostada. Es la de los skin-heads, la de los hooligans de los equipos de fútbol o la del asesino en serie. La violencia es un sentimiento desatado del hombre, que no puede de ningún modo controlar. La masa enfurecida que lincha a un inocente o a un culpable es violenta, de la misma manera que también lo es el marido que maltrata a su mujer o el policía que se ensaña con el manifestante. La agresividad es otra cosa. La agresividad está perfectamente acomodada en nuestra sociedad. No sólo está bien vista sino que cierta dosis de agresividad es exigible en cualquier tipo de profesión. “Necesitamos gente con iniciativa, competitiva, que quiera triunfar en nuestra empresa- dice el empresario- gente agresiva.” El modelo se ha extendido tanto que ya no sólo se requieren ejecutivos agresivos, como hace unas décadas, sino que se requieren profesionales agresivos en todos los ámbitos: deportistas agresivos, guardias urbanos agresivos, dependientes agresivos o barrenderos agresivos. La agresividad se ha hecho tan presente en nuestras vidas que ya no concebimos nada sin ella y es que la agresividad está tan próxima a la violencia…