SE ES VIOLENTO POR NATURALEZA O SE APRENDE A SERLO??Muchos estudiosos han coincidido en que de la naturaleza violenta del hombre se encuentra en la escasez.
La escasez de comida para todos, o de bebida, o de cobijo y abrigo, o la escasez de vacas u ovejas, o el afán por conseguir más que el otro, más monedas de oro, más hembras, mejores armas o más poder es para muchos el origen del comportamiento violento del hombre. Efectivamente no hay otro animal más cruel y sanguinario que el hombre. No hay otro animal que mate por placer, o por desgana o incluso sin motivo. Para Hobbes el hombre era un lobo para el hombre. Es cruel y agresivo por naturaleza. Sin embargo, podemos comprobar que aunque en ocasiones el hombre dé pruebas de lo contrario, el hombre no es sino aquello que se le ha enseñado a ser. El agresivo lo es porque alguien se ha encargado de enseñarle que lo sea, y esa actitud es tan aprendida como aquel que es cariñoso, o simpático, o triste, o sentimental, o tenaz. Otros autores achacan la culpa de la agresividad humana a la frustración. Normalmente una persona que ha sido objeto de un ataque, del tipo que sea, y por la razón que sea no puede devolver el golpe, automáticamente se siente frustrada y descarga esa frustración contra un sustituto ya sea persona o cosa. Si una persona es regañada en el trabajo y no puede defenderse, tengamos la seguridad de que se desquitará gritándole a su mujer o a sus hijos, maltratando a su perro, o dándole patadas a los neumáticos de su coche. Cualquier persona tiene la necesidad de aliviar de alguna forma la tensión acumulada al sufrir algún tipo de agresión. Así la agresividad humana genera una espiral de violencia de inciertas consecuencias. La agresividad genera nueva agresividad en quienes la sufren. Sin embargo en este artículo estamos cayendo en el error de confundir agresividad y violencia. La violencia esta socialmente denostada. Es la de los skin-heads, la de los hooligans de los equipos de fútbol o la del asesino en serie. La violencia es un sentimiento desatado del hombre, que no puede de ningún modo controlar. La masa enfurecida que lincha a un inocente o a un culpable es violenta, de la misma manera que también lo es el marido que maltrata a su mujer o el policía que se ensaña con el manifestante. La agresividad es otra cosa. La agresividad está perfectamente acomodada en nuestra sociedad. No sólo está bien vista sino que cierta dosis de agresividad es exigible en cualquier tipo de profesión. “Necesitamos gente con iniciativa, competitiva, que quiera triunfar en nuestra empresa- dice el empresario- gente agresiva.” El modelo se ha extendido tanto que ya no sólo se requieren ejecutivos agresivos, como hace unas décadas, sino que se requieren profesionales agresivos en todos los ámbitos: deportistas agresivos, guardias urbanos agresivos, dependientes agresivos o barrenderos agresivos. La agresividad se ha hecho tan presente en nuestras vidas que ya no concebimos nada sin ella y es que la agresividad está tan próxima a la violencia…
